La Alfombra Roja

lunes, 19 de diciembre de 2011

Crítica: "Immortals"


La mitología griega al servicio del espectáculo. Sin rigor ni autenticidad, Tarsem Singh ("La celda") genera un entretenido ejercicio visual que pierde fuerza en una rocambolesca historia sin sentido. El 23 de Diciembre llegará a las salas "Immortals", un producto que poco tiene que ver con la Navidad.

Al más puro estilo "300", con imágenes que recuerdan a las aventuras de Leónidas, este film de acción reconstruye el duro enfrentamiento entre Teseo (Henry Cavill) e Hiperión (Mickey Rourke) en pos del arco de Epiro. Con ese arma el malvado rey podrá liberar a los titanes, maléficos seres que los dioses pusieron a buen recaudo.

El primer título que me vino a la cabeza al ver "Immortals", fue el remake "Furia de titanes" que se estrenó el pasado año. La crítica no la recibió con aplausos precisamente (de hecho tuvo el mérito de recibir dos razzies al peor remake y peor 3D) pero Perseo, hijo de Zeus, que tuvo entre sus mayores gestas cortarle la cabeza a Medusa, estaba retratado con cierta fidelidad al texto original.

Sin embargo Teseo, el personaje que nos ocupa, apenas guarda relación con su álter ego en la pantalla. La adaptación está tan enfocada al derroche de imaginación de unos cuantos iluminados guionistas, que pierde cualquier atisbo didáctico. No descarto que las drogas fueran un producto habitual en las reuniones de tan imaginativos creadores.

Tampoco soy tonto. Sé perfectamente que los productores en lo último que pensaban era en el aprendizaje del espectador. Centraron todas sus miradas en la imagen, en increíbles parajes y crueles disputas. El ritmo es ágil, sin tiempo para descansar. Incluso los escasos momentos románticos son fríos y de escasa maduración, diseñados únicamente para el deleite adolescente al ver semejantes cuerpos, y con la intención de no bajar la guardia en ningún momento.

Sin duda todas sus carencias se resuelven a golpe de espada, a través de discursos que recuerdan otros discursos, imágenes que recuerdan otras imágenes, y personajes llenos de tópicos. Le doy la razón en algo: las expectativas de desconectar de los problemas de fuera se alcanza con creces.

Tal como entré, salí. No quedará en mi memoria ninguna gran frase ni me transmitirá ninguna sensación pero también son planes necesarios de vez en cuando.

José Daniel Díaz