La Alfombra Roja

miércoles, 25 de abril de 2012

“Seis puntos sobre Emma”, una joya dentro de la Sección Zonazine del Festival de Málaga



Siempre se agradece viento fresco dentro del cine español. Roberto Pérez Toledo ha dibujado una historia de personas con discapacidad llenos de vida, sin caer en dramatismos y derribando barreras. La Sección Zonazine se ha vestido de gala con esta película protagonizada por Verónica Echegui y Alex García que les ha colocado en una magnífica posición para llevarse la Biznaga.

Pocas veces ha retratado el cine español una historia de personas con discapacidad con tanta humanidad. A lo mejor el problema era que no había una persona que lo viviera en sus propias carnes y quisiera contarlo con la honestidad que requería. Roberto Pérez Toledo, director del film, se "desnuda" para demostrar que la sensibilidad es una virtud, y él la maneja como pocos.

Emma (Verónica Echegui) es una chica ciega que ansía tener un hijo. No busca enamorarse, no quiere novios y cree que no es necesario sufrir por amor. Sin embargo, una relación con su profesor de terapia (Alex García), aparentemente fugaz y esporádica, la descompone y le enseña que la vida siempre da sorpresas.

Es un auténtico gusto descubrir películas tan sinceras como "Seis puntos sobre Emma". Sin dobleces, te introduces con naturalidad en un mundo que la mayoría no vivimos. Y lo muestra con sus alegrías y penas, con humor y drama, porque siempre hay momentos para sufrir y sonreir.

A Verónica Echegui ya la conocía. Su carrera está tomando fantásticos derroteros, eligiendo películas descaradas y, sobre todo, llenas de frescura. Alex García, para mí, era más desconocido pero admito que le veo buenos mimbres para labrarse una carrera cinematográfica más que interesante. Ambos muestran todas sus virtudes interpretativas.

Si hubo un comentario destacable en la breve presentación que realizaron director y protagonistas fue la unanimidad en asegurar el gran ambiente de todo el equipo y su involucración en el proyecto. Se les notaba ilusionados, como niños con zapatos nuevos, seguros de haber hecho algo hermoso que deseaban compartir con el público.

Es cierto. Cuando haces algo maravilloso, sólo compartirlo puede ser mejor que hacerlo.