La Alfombra Roja

sábado, 23 de febrero de 2013

Crítica: "El atlas de las nubes"


Llega a los cines españoles una nueva producción de los hermanos Wachowski, la esperada “El atlas de lasnubes” protagonizada por Tom Hanks, Halle Berry y Hugh Grant. Una pretenciosa y fallida historia de búsqueda de nuestro lugar en el mundo a través de nuestros comportamientos en otras vidas. A veces, como se suele decir en el argot futbolístico, pierdes porque “te ha sobrado el último regate”.


Los hermanos Wachowski siempre tendrán el lastre de “Matrix” a sus espaldas como M.Night Shyamalan sigue sufriendo el desmesurado éxito de “El sexto sentido”. Su continua búsqueda por lo transcendental, su encomiable deseo de abrir mentes y su incansable trabajo visual, es tan exigente que el espectador se resiente.

En esta nueva película, basada en el libro del mismo nombre, utilizan los espacios temporales a su antojo, siempre en pos de un reto único. Presente, pasado y futuro se entremezclan para señalar la importancia de los detalles y las casualidades. Su enfoque filosófico resulta durísimo para el espectador que se ve obligado a lo largo de tres horas a mantener una excesiva atención y un minucioso trabajo detectivesco, al alcance de muy pocos.

Esa pretenciosidad de la que hace gala, sin intentar ocultarlo, resulta desalentador. Cada diálogo, frase o gesto esconde un mensaje; a partir de cierto momento dejas de buscar explicaciones porque tu cabeza no da para más. Frenas en seco, paras el motor, y dices: “Aquí me bajo”. Sin duda, ayudar a los demás, luchar contra las injusticias, creer en el amor y la amistad, defender a los tuyos e incluso dar tu vida por algo más importante que tú mismo, son valores necesarios en estos tiempos difíciles, pero hay formas mucho más sencillas de enseñarlas.

Todo este juego se presenta de la mejor manera posible. Gracias a que visualmente es impactante y a que cuenta con un plantel de alto nivel encabezado por Tom Hanks y Halle Berry, la película se salva de la quema y alcanza un merecido aprobado. Sin embargo, todo es tan enrevesado e innecesario que resulta difícil escribir una sinopsis. Sólo se puede decir que nuestro presente depende en gran medida de lo que hayamos hecho en el pasado, en otras vidas. Vidas que continuamente se reencuentran, por casualidad, porque en realidad nuestro destino es compartir todas ellas con las personas que alguien ha decidido que nos acompañen una y otra vez.

Este extraño planteamiento hace que pasemos de la esclavitud americana de 1840 a un futuro devastador en 2140 de un plumazo sin olvidar otros pasajes intermedios. Así, tenemos la oportunidad de ver a Tom Hanks o Hugh Grant interpretando cinco películas distintas en una sóla, caracterizados hasta casi ser irreconocibles. Todo por el mismo precio de la entrada.

Técnicamente impecable desde el vestuario hasta el maquillaje pasando por los efectos de sonido y visuales. Lamentablemente ese paquete tan perfectamente presentado soporta un contenido más débil e inadecuado. Posiblemente con menos metraje y más sencillez, el resultado hubiera sido mucho mejor y más comprensible. Pero esas características no están en el vocabulario de los Wachowski que disfrutan mucho más cuando trabajan sobre la base de la complejidad.



David Sanmartí