La Alfombra Roja

domingo, 24 de marzo de 2013

Crítica: "Una bala en la cabeza"

Hacía tiempo que no veía una película de Sylvester Stallone. Me he perdido a sus mercenarios, y ya tenía mono de desconectar sin mayor pretensión que visionar una película de acción que tuviera cierto estilo. Contar con Walter Hill en la dirección apoyaba la opción, y además tenía como secundario a uno de mis actores fetiche como es Christian Slater. Por suerte, lo que esperaba fue lo que encontré e incluso me llevé de propina una buena dosis de humor.

Supongo que lo fácil en este caso sería machacar a "Una bala en la cabeza", y podría apoyarme en contundentes motivos. Por supuesto, Walter Hill ya no es el mismo que nos regaló "The Warriors" hace tres décadas y Stallone hace mucho que olvidó la contundencia emocional de "Acorralado". Si a ello unimos un guión que no aporta nada nuevo al género, pues ya dispondríamos de contundentes bases para desmantelar sin mucho esfuerzo un proyecto que parece nacido de otra época.

Pero no seré yo quien lo haga. Prefiero fiarme de mis sensaciones al salir de la sala. Y, por increíble que parezca, fueron positivas. Walter Hill nos regala una película de los 80 adaptada a los nuevos tiempos. Nuestro héroe, Stallone, se encierra en un papel hecho a su medida. Le acompaña Sung Kang (actor nacido a la vera de la saga "A todo gas"), un policía de los que ya no quedan, de esos honrados, confiados y responsables en los que ya nadie cree. Su origen asiático y esos principios tan firmes, sirven de contrapunto al desencantado, hastiado e irresponsable Stallone que utiliza su ya famoso "primero disparo y después pregunto".

Esa relación entre ellos trae los momentos más cómicos y sublimes de la película. Walter Hill como ya hizo en "Danko: Calor rojo", utiliza una pareja aparentemente incompatible para buscar encuentros que afiancen su amistad. Su relación nace de la corrupción y la traición. Dos personas que se ven envueltas en una maquiavélica trama donde el objetivo es quitarles de la circulación. 


El poco compasivo Jason Samoa es el malo de la película. Un asesino despiadado que no duda en apretar el gatillo ante sus enemigos. Dotado de una frialdad y fiereza temibles, sólo un experimentado Stallone está capacitado para hacerle frente. Músculo contra músculo, pocas palabras y mucha violencia.

Bienvenido Stallone!!!



David Sanmartí