La Alfombra Roja

jueves, 30 de octubre de 2014

Crítica: "Serena"

"Serena" es la nueva película de la prolífica Susanne Bier, que sigue enredada en el melodrama autodestructivo que ya nos presentó en "Una segunda oportunidad" (presentada en el Festival de Cine de San Sebastián). Con un potente reparto hollywoodiense encabezado por Bradley Cooper y Jennifer Lawrence, nos traslada a los años 20 para contar una historia de "amor interruptus" bien estructurada aunque lejos de ser redonda.

La directora danesa se embarca en su segundo proyecto norteamericano tras la poco e injustamente valorada "Cosas que perdimos en el fuego" del año 2007. Aunque en Dinamarca no ha parado de dirigir películas de todo tipo, es cierto que la mayor repercusión le ha llegado tras sus obras dramáticas como "En un mundo mejor", película que le supuso el Oscar.


Ahora ambienta una época conflictiva como fue los años 20, a través de la mirada de George (Bradley Cooper), un rico maderero cuya empresa se encuentra siempre acosada bajo la atenta mirada del sheriff. Cuando se casa con Serena (Jennifer Lawrence) su vida empieza a resquebrajarse poco a poco por un destino esquivo y unas decisiones erróneas.

Quizás lo que más me atrape de las películas de Susanne Bier sea cómo narra el proceso natural de autodestrucción del ser humano. Cómo acontecimientos que se salen de la cotidianidad, pero que están a la orden del día, pueden cambiar completamente la situación de una persona. En definitiva, lo fácil que es pasar de héroe a villano y la dureza de algunas decisiones que debemos tomar.

En esta ocasión, "Serena" nos revela un nuevo ejemplo de la complejidad del ser humano. La vida puede cambiar de un día para otro de forma dramática. George encuentra el amor de su vida y Serena está encantada con él, pero, a veces, el amor entre ambos no es suficiente. La psique humana puede ser retorcida y obsesionada y, lo que es más duro, incontrolable. 

Tanto Bradley como Jennifer rescatan con acierto el dilema de los personajes. Nadie es bueno y nadie es malo hasta que la presión te supera. Esa evolución la consiguen solventar de manera sobresaliente y nos vuelven a demostrar la perfecta simbiosis que existe entre ellos; no en vano ya habían coincidido en películas como "El lado bueno de las cosas" ó "La gran estafa americana".

Por tanto, Susanne Bier insiste en el drama más doloroso aunque le falta profundidad en sus personajes y un desarrollo más dinámico. Aún así, no nos decepciona este nuevo intento de entendernos a nosotros mismos, de empatizar con unos personajes encerrados en las consecuencias de sus propias decisiones.



José Daniel Díaz