La Alfombra Roja

domingo, 18 de enero de 2015

Crítica: "La conspiración del silencio"

Mucho se ha hablado de la Segunda Guerra Mundial y parece difícil encontrar algún título que nos cuente algo nuevo ó innovador de tan terrible época. Sin embargo es cierto que la postguerra, pese a ser tremendamente dura y desgarradora, apenas ha tenido repercusión en el panorama cinematográfico actual. De eso habla "La conspiración del silencio" de Giulio Ricciarelli, de las heridas sin cicatrizar, de esa Alemania que tuvo que aprender de lo vivido y devolver la dignidad a los que la perdieron.

Basada en hechos reales, esta película alemana narra con honestidad la dura pugna de Johann Erdmann (Alexander Fehling), un joven fiscal que en 1958 luchó por sacar a la luz y juzgar todos los crímenes nazis cometidos durante su estancia en el poder. Una complicada batalla tan justa como necesaria.


La sociedad aún era incapaz de imaginar toda la barbarie que rodeaba el nazismo y la mayoría de ellos defendía la entereza de sus antiguos gobernantes. Nadie quería saber la verdad porque la mayoría de las veces lo único que les devolvería son malos recuerdos y dolor. Los dirigentes que no habían huído se habían recolocado como respetables ciudadanos y sus vecinos desconocían su pasado. 

En ese marco de falsa tranquilidad un gran número de personas seguían sufriendo al ver a sus verdugos pasearse por la calle, saludar con amabilidad a los que hace apenas unos años torturaban y mantener un sentimiento de impunidad difícil de eliminar. Quien más quien menos en esa época todos tenían algo que ocultar. Parecía que nadie hubiera pertenecido a las SS ó que el nazismo sólo hubiera sido una mala pesadilla. 

El mérito de "La conspiración del silencio" es devolver la dignidad a todas esas personas que no encontraban apoyo en la postguerra. Que la propia película sea alemana es realmente importante y destacable. El nazismo fue y es reprochable pero seguramente, en la intimidad, aún muchos germanos justifican en cierta forma ó directamente niegan acontecimientos que avergonzarían a cualquier nación.

Sin entrar en el sentimentalismo fácil, el director narra, con un ritmo adecuado, no sólo la lucha del fiscal sino la manera en que afectó a todos los que le rodeaban el hecho de enfrentarse a personajes que aún mantenían mucho poder. Sacrificar tu vida por sanear una sociedad es algo que pocos se atreverían a hacer. 

El 23 de enero llegará a todas las pantallas un título que disfrutarán sobre todo los seguidores del cine histórico pero que, gracias a un guión sencillo pero efectivo, también podrá acertar con un público maduro y fiel al cine europeo.



José Daniel Díaz Tercero