La Alfombra Roja

martes, 26 de mayo de 2015

Vicente Aranda, triste fin de un ciclo


A los 88 años nos ha dejado uno de los grandes artesanos del cine español. Vicente Aranda se ha ido y con él buena parte de nuestra mejor filmografía. Un buen director siempre sabe sacar lo mejor de sus intérpretes y Victoria Abril, Imanol Arias ó Aitana Sánchez Gijón pueden dar buena fe de ello.

Nunca ocultó su interés en mostrar el lado más erótico de sus personajes, en reinventar el género desde la originalidad. Sus sorprendentes e impactantes planos resolvían con audacia los momentos más íntimos. "Amantes", sin duda su mejor obra y basado en hechos reales, marcó una nueva época en nuestro cine en los 90 y así lo reconoció el Festival de Berlín con el Oso de plata para Victoria Abril y los Goyas a Mejor Película y la Mejor Dirección.

Personalmente "Amantes" la considero una de las grandes obras maestras del cine europeo pero también me impresionó su retrato de ese delincuente marginal en "El lute: camina o revienta" donde Victoria Abril volvía a participar en un papel pequeño pero determinante e Imanol Arias nos regalaba uno de sus mejores trabajos. Crítica a unos momentos oscuros de nuestra Historia que llegó al culmen con "Libertarias" en 1996, que no fue bien entendida por los espectadores.

Su mejor acercamiento al cine histórico tuvo nombre de mujer, el de "Juana la loca", que si bien como película tenía claros y oscuros, la gran interpretación de Pilar López de Ayala le valió el Goya. Más olvidable fue su retrato de "Carmen", del todo punto innecesaria.

El amor llevado al extremo lo desarrolló en dos títulos muy distintos: "Celos" y "La pasión turca". La primera ya avisaba del machismo que se escondía en el silencio y aceptación de muchas mujeres. Valiente y dura. La segunda quiso mostrar el lado más vicioso de la pasión sexual, el enganche físico de una mujer encarnada en una irreconocible Ana Belén que se tornó como fallido aunque causó gran impacto social.

Nunca dejó el cine porque nunca quiso dejarlo. Seguía viendo entre dos y tres películas diarias y su último trabajo apenas databa de tan sólo 6 años atrás aunque sus malas críticas posiblemente le desanimaran para seguir. Un hombre que educaba sin pretenderlo, un hombre del que aprendimos sin darnos cuenta. Gracias profesor!

José Daniel Díaz