miércoles, 13 de marzo de 2019

Crítica: "El niño que pudo ser rey"

El cine infantil y juvenil tiene un nuevo estandarte en "El niño que pudo ser rey" de Joe Cornish. Una película que utiliza con inteligencia la leyenda del rey Arturo y su famosa espada adaptándola al siglo XXI sin perder su esencia medieval. Un relato que juega con la imaginación del espectador para construir nuevos y jóvenes caballeros.

El director Joe Cornish se está especializando en un cine joven que utiliza la fantasía con "tintes realistas". Así sucedió con su anterior título "Attack the block" y vuelve a repetir estrategia con "El niño que pudo ser rey" aunque intercambia extraterrestres por caballeros oscuros que renacen de sus cenizas.

El joven plantel de actores lo encabeza Louis Serkis, hijo del famoso actor y director Andy Serkis (al que todos conocéis por encarnar al legendario Gollum de "El señor de los anillos"). Sin embargo, Angus Imrie como el imberbe Merlín destaca sobre el resto con una personalidad fuera de época que aporta grandes dosis de humor. Por cierto, la réplica adulta se la da Patrick Stewart, el mítico Charles Xavier de "X-Men".


La trama se enmarca entorno a la famosa espada Excalibur que quedó clavada en una piedra hace muchos años. Solo un descendiente de Arturo podrá recuperarla pero la malvada Morgana también quiere pelear por obtenerla.

Aunque tiene fases entretenidas y la trama te traslada al cine de aventuras más clásico, echamos en falta algo más de imaginación, de acción y de criaturas originales. En ocasiones se vuelve repetitiva y aburrida. Dos horas de viaje dan para mucho.


Aún así, nos felicitamos por encontrar un título eminentemente familiar que facilita la imaginación y la originalidad en niños y adultos. Propuestas de este tipo casi se habían perdido y es obligado recuperarlo para que todos escapemos de la maldita realidad.

José Daniel Díaz

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