La Alfombra Roja

lunes, 13 de abril de 2009

Crítica: "My blueberry nights"


Poesía en imágenes. El director honkonés Wong Kar-Wai presenta una película coral casi teatral. Exprimiendo al máximo a los intérpretes, obligándoles a sacar sentimientos escondidos. Fue escogida para abrir el Festival de Cannes 2007 y aunque se consideró vacía de contenido, nadie negó su belleza.

El film, protagonizado por Norah Jones, Jude Law, Rachel Weisz y Natalie Portman entre otros, presenta un viaje. No es un viaje al uso; es una excusa para contar historias. Pequeños cortometrajes que Lissy (Norah Jones) se encarga de enlazar. Jeremy (Jude Law) la espera en Nueva York mientras Lissy le manda postales de todo lo que le va aconteciendo. Y lo más importante, todo lo que va aprendiendo.

Jude Law realiza un papel espectacular, muy contenido. Su personaje es complejo, aparentemente trivial; pero te obliga constantemente a pensar en él, aunque no esté en pantalla. No muestra sufrimiento, no es un personaje dramático y ni falta que hace porque sólo con sus palabras y su mirada puedes descubrir lo que necesita y espera.

Es una película para recapacitar. Un mensaje de mirada al futuro, de cerrar puertas al pasado y de no darle muchas vueltas al presente. Como dice Jeremy (Jude Law) la tarta de arándanos siempre queda entera al final de la noche pero no es porque no les guste, simplemente no la quieren. El amor tiene esas cosas y el mayor de los errores es preguntarse por qué pasan o buscar razones lógicas. No hay respuestas. En esto no hay reglas ni definiciones, sólo personas intentando ser felices.

Y todo ello acompañado de una bellísima banda sonora que ayuda a crear un ambiente de amor y desamor más dura que las palabras. El cine oriental se caracteriza por la lentitud de sus narraciones y por la belleza de sus imágenes; aquí tenemos una muestra. De hecho Wong Kar-Wai suele empezar sus películas sin tener los guiones cerrados porque para él la importancia está en lo que se ve y no tanto en lo que se escucha.

José Daniel Díaz