La Alfombra Roja

lunes, 20 de abril de 2009

Crítica: "Revolutionary Road"

Con el estómago revuelto. Así te deja esta sorprendente película de Sam Mendes. Una historia atemporal que narra en toda su crudeza la relación de una pareja con distintos objetivos, con personalidades enfrentadas y con la necesidad social de sentirse desgraciadas toda la vida.

Una mezcla de felicidad y odio que no te deja un momento de tranquilidad. Dos formas de entender la vida y de afrontarla totalmente distintas. Discusiones que cualquiera en su vida de pareja puede haber sufrido. Y da mucho miedo.

Da miedo porque tienes la sensación de que podría ocurrirte a ti. Que tus discusiones diarias llevadas al extremo podrían acabar igual; con un odio tan voraz y desalmado que ni siquiera te permite vivir. Y todo sucede gracias a la magia de Sam Mendes y a unos actores muy inspirados. Leonardo Di Caprio y Kate Winslet son, hoy por hoy, la mejor pareja de actores de Hollywood aunque a la Academia y algunos críticos les cueste reconocerlo. El primero desata un cúmulo de sentimientos sin tiempo para respirar guiado por un personaje, el de su mujer, que intenta una y otra vez sacar el lado secreto de su marido. El que les pueda hacer felices.
Michael Shannon, nominado al Oscar por esta pelícla, realiza un papel de ¿loco? que pone la guinda perfecta a un grupo de actores increíblemente entonados. Su papel parece ser el de la voz de la conciencia, el de las verdades sin aditivos.

"American Beauty" reflejaba una situación parecida pero ese toque de humor negro parecía disipar la dureza de la situación. Aquí el humor no tiene cabida; sólo el dolor, la impotencia y la sensación de pensar que nunca tu vida será como la habías soñado. Que la rutina y la sociedad que conformamos no permitimos la libre expresión de los inviduos. Nuestra amargura es su amargura, nuestra envidia es su cruz y nuestras palabras son su infelicidad.

Ambientado en los 50, en un barrio de alto nivel, es una dura demostración de cómo la felicidad no se encuentra en lo que poseemos, sino en lo que necesitamos, en nuestros sueños incumplidos.

Las escasas nominaciones en la Gala de los Oscar es una demostración más de los extraños intereses que mueven estos premios. No sé si fue la mejor película del año pero, tal y como ocurrió con "El caballero oscuro", la injusticia se cebó con este film.

José Daniel Díaz