La Alfombra Roja

jueves, 21 de enero de 2010

Crítica: "Avatar"

Pues ya la he visto. Y en 3D, como hay que verla. No sé si es que esperaba más o que la noto sobrevalorada pero salí del cine con un doble sentimiento: alucinado por el avance tecnológico que se está aplicando al mundo cinematográfico y entristecido por lo vanal y simple que resulta la historia que cuenta.

Pero vayamos por partes. James Cameron sabe aportar valor a sus productos. Apuesta por las superproducciones y acierta. Apoyado en la tecnología logra promocionar con buen instinto unos productos como "Titanic" o la propia "Avatar" que rodadas en otras épocas quizás habrían pasado sin pena ni gloria por los cines y los premios. Pero genera expectación, se siente pionero y usa una historia al servicio de sus intereses consciente de lo que se puede vender.

Ya hablé en otro post que la tecnología 3D me daba miedo. Pensaba, y sigo pensando, que la calidad de las historias pueden decaer ansiosos por sorprender al espectador por los ojos y no por el corazón. Y "Avatar" es un ejemplo.

Pandora es un planeta habitado por seres ecológicos, unidos a la naturaleza con grandes poderes tribales. El humano ha llegado allí buscando unas valiosas piedras y estarán dispuestos a usar su armamento para conseguirlas. En cierta manera me recuerda a las películas del oeste cuando indios y americanos se enfrentaban por el dominio de un territorio. El guión no es nada original y las interpretaciones son muy básicas. En algunas fases parece que "Parque Jurásico" fue la gran inspiración del director americano.

Gracias a un gran presupuesto bien invertido esas carencias del libreto se solventan con imágenes portentosas, paisajes de ensueño, planos imposibles y una gran belleza visual. Eso ayuda a que un film entretenido se convierta en imprescindible. El problema es que, personalmente, necesito algo más para disfrutar 100% en el cine; algo que "Avatar" no me aporta.

Los Globos de Oro han sido el inicio y los Oscars pueden ser su cúlmen pero vería injusto que el talento y la originalidad cedieran paso a la tecnología. Los Académicos tienen la palabra.

José Daniel Díaz