La Alfombra Roja

lunes, 28 de febrero de 2011

Los Oscar más previsibles repartieron premios a partes iguales pero "El discurso del rey" se llevó los más importantes


Cuentan las crónicas que los Oscar 2011 fueron de los peores que se recuerdan. Una Gala sosa, unos presentadores aburridos, unos premios más que previsibles y lo que es peor, poca emoción. La suerte estaba echada y la única duda era si "La red social" lograría la vistoria sobre "El discurso del rey". Hasta el último momento estuvieron igualados, ambos habían logrado el mejor guión, y la estatuilla a Mejor Director sería la clave. Tom Hooper se imponía a David Fincher y mataba el partido.

Sin embargo mis esperanzas estaban puestas en tres películas que este año me hicieron vibrar y tuvieron desigual suerte. La peor parte fue para "Biutiful" que no obtuvo ninguno de los dos premios a los que aspiraba pese a la madurez y elegancia que desprende el film. "Toy Story 3" se llevó dos premios, el que se esperaba para la mejor película de animación y a la mejor canción (los Académicos una vez más no quisieron arriesgar) y mi gran esperanza "Origen", pese a lo que algunos críticos quieran vender, no tuvo suerte. Aunque fueron cuatro estatuillas todas fueron de importancia menor (sonido, montaje de sonido, fotografía y efectos especiales).

Entre los premios interpretativos ninguna sorpresa. Colin Firth debía de estar levantándose del asiento incluso antes de oir su nombre, Natalie Portman estaba ejercitando el brazo para aguantar con elegancia el oscar cuando lo recibiera, Christian Bale practicaba cómo se hacía el sorprendido cuando le tocara el turno y Melissa Leo ejercitaba la boca para poner la mejor de las sonrisas.

Y luego quedan esos grandes fracasos que tanto gusta recordar. Este año el turno fue para "Valor de ley", "Los chicos están bien" y "127 horas". Ningún premio para ellos pero espectadores de lujo del bodrio que estaban aguantando.

Esperemos que el año que viene suba el listón...

José Daniel Díaz