La Alfombra Roja

sábado, 26 de marzo de 2011

¿Para qué sirve un oso? de Tom Fernández abre la Sección Oficial de Málaga


Pues ya estamos en Málaga. Con un tiempo que invita a disfrutar de una buena cerveza en una terraza ha comenzado la 14 edición del Festival de Málaga. La Organización del Festival no ha comenzado muy bien: Retrasos en la entrega de acreditaciones, colas para el acceso al pase de prensa, rueda de prensa de la película inaugural es un paraje espectacular pero con mucho ruido y poco espacio,.....

Sin embargo merece la pena acudir a la cita anual con el cine español. Para empezar hemos podido disfrutar de la película ¿Para qué sirve un oso? de Tom Fernández, segundo largometraje del director tras "La torre de Suso". Volvió a contar con Javier Cámara y Gonzalo de Castro para los principales papeles. Tanto el director como los dos actores se encontraban hoy en Málaga promocionando el film acompañados por la actriz Oona Chaplin, nieta de Geraldine Chaplin.

Aunque ya haré una crítica más detallada de la película las primeras sensaciones tras la proyección han sido de film fallido y mal estructurado. Es una pena porque el tema no era malo y los actores tenían la categoría suficiente como para sacarlo adelante; lamentablemente un guión previsible, unas interpretaciones mediocres y una dirección mal llevada desembocan en un producto ecologista, simpático, lleno de buenas intenciones pero mediocre.

En una abarrotada rueda de prensa el equipo encabezado por Tom Fernández mostró toda su simpatía. Tom quiso aclarar que en ningún caso el film era "un panfleto ecologista", tan sólo un estímulo a la conciencia de todos los seres humanos que habitamos este planeta.

Gonzalo de Castro destacó el brillante trabajo del director y se mostró encantado de presentar en Málaga esta nueva película rodada en Asturias. Javier Cámara bromeó con los periodistas y amenizó con bromas una rueda de prensa atípica donde apenas se habló de la película y mucho de otros asuntos como la situación del cine español, anécdotas, situaciones...

Por tanto, este extraño encuentro entre periodistas y equipo de ¿Para qué sirve un oso? deparó un resultado poco interesante. Se puso de manifiesto el escaso interés generado por la película y toda la simpatía de los entrevistados tan sólo sirvió para que se endulzara el mal sabor de boca generado tras la proyección.