La Alfombra Roja

domingo, 22 de enero de 2012

Crítica: "Los descendientes"

Avalado por dos globos de oro tan importantes como el de Mejor Actor y Mejor Película Dramática, "Los descendientes" aterriza en España. Alexander Payne vuelve a poner su sello y cuenta una historia de personas, sentimientos y casualidades. George Clooney disfruta de uno de los mejores papeles de su carrera para regalarnos una interpretación con mayúsculas.

Matt King (George Clooney) sufre el golpe más fuerte de su vida. Su mujer ha tenido un accidente y está en coma. Mientras su vida se debate entre la vida y la muerte, Matt debe retomar el tiempo perdido con sus dos hijas, afrontar cómo era su relación matrimonial y decidir cuál es su camino y hacia dónde dirigirse.

Tras la maravillosa "Entre copas", Alexander Payne tenía un gran reto: Mantener el nivel de ese gran film o convertirlo en una isla en medio del océano. "Los descendientes" bebe, se alimenta y nutre a ese título que, entre viñedos, daba una auténtica lección sobre la condición humana. Ahora, retomando temas como la infidelidad y las relaciones interpersonales, vuelve a salvar con ciertos toques dramáticos y mucho humor negro, un proyecto difícil y arriesgado.

Hay algo que ya es redundante en la filmografía de Payne, la fantástica dirección de actores. En este caso Clooney nos regala una interpretación de altísimo nivel. En un personaje nada sencillo, con altibajos y de gran profundidad sentimental, arma una interpretación compleja, de gran calado, que soporta con suficiencia todo el peso de la película.


Sorprende que la belleza del actor se vea parodiada una y otra vez, sin perder ni un ápice de dignidad. Pese a utilizar el humor absurdo, en ningún momento lo vivimos como una película caricaturizada. Los sentimientos se rebelan profundos y de alta carga dramática. Sin embargo, jugar a este juego tan peligroso a veces provoca en el espectador sentimientos encontrados que, como fue en mi caso, te sacan de la película.

Hawaii, lugar donde se ubica todo el argumento, nos grita sus virtudes y defectos. Con equilibrio, su forma de vivir se refleja en cada escena buscando otra imagen de la mítica isla (o conjunto de islas). Conocer su otra cara nos saca del sueño surfero para introducirnos en la pesadilla chanclera.

Adicionalmente, las subtramas que rodean a la principal, aportan detalles de la sociedad del siglo XXI. La sensación de abandono de los hijos, las complicadas relaciones familiares, la soledad... son sólo algunos de esos aspectos que completan a "Los descendientes".

Por tanto una gran película que queda lejos de ser una obra maestra pero que nos vuelve a mostrar al mejor Payne, un director que está creando un estilo propio con, cada vez, más seguidores.

José Daniel Díaz