La Alfombra Roja

domingo, 2 de diciembre de 2012

Crítica: "El chef, la receta de la felicidad"



El cine francés está en plena explosión de creatividad. Su apuesta por la comedia llegó al punto más alto con la divertida "Intocable". Ahora llega a nuestras pantallas un nuevo título, "El chef, la receta de la felicidad" de Daniel Cohen, que inauguró el Culinary Zinema en San Sebastián este año, apostando por echar unas risas entre fogones y demostrar que, a veces, los sueños se cumplen.

Entre tanto drama algo de humor no viene mal. Una película sin pretensiones, sencilla en su trama y fácil de ver es una buena opción ahora que se acercan las fechas navideñas. Además cuenta con el siempre solvente Jean Reno al que vimos hace escasas semanas en "En la mente del asesino" en un papel mucho menos divertido.

El caso es que Daniel Cohen, quien también firma el guión, utiliza la excusa culinaria para mostrar un camino hacia los sueños, un ejemplo de cómo hacer que nuestros objetivos más difíciles lleguen a convertirse en realidad. Más que una película de ficción, yo lo llamaría "cuento moderno"


Una de esas historias con mensaje final, volcado en el afán de superación y en nunca perder la seguridad en uno mismo. Desde luego, una importante apuesta por valores tan universales y necesarios como la confianza, la búsqueda de la felicidad y el riesgo. Tampoco falta una buena dosis de amistad y una pizca de amor.

Jacky Bonnot (Michael Youn) sólo tiene una meta en la vida: convertirse en un chef de prestigio. Ama la cocina y cree que nació para alimentar a los demás. Los restaurantes de mala muerte donde trabaja no piensan lo mismo y es despedido una y otra vez. Las casualidades existen y cruzarse con Alexaindre Voltaire (Jean Reno), aclamado chef, cambiará su vida radicalmente.

La vitalidad que transmite esta historia es admirable. Es importante en estos tiempos no perder la fe en uno mismo ni en el futuro. Todos merecemos una oportunidad y "El chef" lo reafirma. No sólo a través de alguien que lucha por llegar a lo más alto, también mediante un chef cuya exitosa carrera empieza a decaer y que se encuentra falto de ideas. Si se junta savia nueva y experiencia se pueden alcanzar las cotas más altas.


Muy divertida la colaboración de Santiago Segura en un pequeño papel. Nos estamos acostumbrando a verle colaborar en películas internacionales con notable éxito, y en este caso su personaje parece escrito para él. Muestra toda su vis cómica con esos gestos, detalles y comentarios que le han hecho triunfar en la saga Torrente y en los programas de televisión.

 Cine de palomitas, de reír y sonreír.  En definitiva, un efectivo film que busca la sonrisa del espectador a la salida de la proyección. Y a buena fe que lo consigue aunque a los escasos minutos de pisar el mundo real la cara se nos vuelva a torcer, ojalá la vida fuera una película con final feliz verdad?



José Daniel Díaz