La Alfombra Roja

sábado, 18 de enero de 2014

Crítica: "Mandela: Del mito al hombre"

Llega a las pantallas españolas la biopic del mítico líder sudafricano Nelson Mandela, un nombre fundamental en la historia del siglo XX. "Mandela: Del mito al hombre" está dirigida por Justin Chadwick y cuenta con dos grandes interpretaciones a cargo de Idris Elba como Madiba, y Naomie Harris como Winnie, segunda y más conocida esposa del activista.

Posiblemente concentrar en algo más de dos horas todas la experiencias vividas por Nelson Mandela, sea misión imposible. El retrato, que abarca desde su juventud hasta que es nombrado Presidente de Sudáfrica, recoge muchos elementos que, en algunos casos, se tratan con tibieza y poca profundidad. Aún así, no deja de impactar y emocionar la lucha por la libertad y contra el "apartheid" que se produjo en el país africano.


Justin Chadwick ("Las hermanas Bolena") basa su película en la autobiografía "Long Walk for Freedom" del año 1995. Aunque en líneas generales no hay nada sorprendente en los hechos relatados, sí impacta la evolución de Winnie Mandela. Su camino desde el equilibrio hasta la más enquistada violencia es asombrosa y natural, lo que refuerza el valor de la apuesta por la convivencia pacífica de Mandela.

Si hay dos puntos especialmente destacables de este film es la interpretación de sus protagonistas y la hermosa canción "Ordinary Love" de U2 que recibió el Globo de Oro recientemente. Idris Elba ("Pacific Rim") como líder sudafricano de la CNA (Congreso Nacional Africano) capta a la perfección su carácter contenido y, a la vez, de gran luchador contra las injusticias. Naomie Harris ("Skyfall"), por su parte, logra realismo y verdad en todo ese camino hacia el extremismo.

"Mandela: Del mito al hombre" nos muestra a una persona fuerte, carismática, de recios valores, involucrado con su pueblo, de una sensibilidad indiscutible y muy mujeriego. Quizás su vida personal sea la gran sacrificada en todo este período de lucha y negociación. Más interesado en los derechos civiles que en su propia familia, nos deja la sensación de que ni Nelson Mandela era perfecto.

No deja de escandalizar que a finales del siglo XX todavía hubiera casos de racismo tan brutales como los acaecidos en Sudáfrica. Por eso, esta película es necesaria y didáctica para que aprendamos de errores anteriores y nos aseguremos que jamás volverán a ocurrir. Si además está bien dirigida e interpretada... mejor que mejor.



José Daniel Díaz