La Alfombra Roja

miércoles, 6 de agosto de 2008

Crítica: "Wall-e"

Sorprendente, imaginativa, romántica, divertida, crítica y, sobre todo, soñadora. Todos esos adjetivos se podrían adjudicar a “Wall-e”; lo nuevo de Disney con Pixar que nos regala una de las mejores películas de animación de los últimos años.

La puesta en escena es desoladora. Una tierra devastada, un planeta explotado y destruido por la mano humana donde, curiosamente, un robot abandonado a su suerte es lo único “con vida”. La llegada de un nuevo robot más moderno y sofisticado provocará en nuestro protagonista el nacimiento de nuevos sentimientos escondidos.

Pero esta bonita historia de amor entre androides es la excusa para descubrir y descubrirnos en un posible futuro. La evolución humana va camino de su autodestrucción. El famoso “estado de bienestar” puede llevarnos, con la excusa de tener una vida más cómoda, a la destrucción personal. El ser humano es mostrado como un fantoche, personas sin capacidad de decidir, dominadas por esas máquinas que crearon sin llegar a plantearse si eso es realmente lo que quieren. Un ser humano de mentalidad única, sin ilusiones, sin alegrías ni tristezas. Las máquinas se han convertido en humanos y los humanos en máquinas.

El sentido del humor muchas veces es el mejor medio para hacernos recapacitar. Reírnos de nosotros mismos nos ayuda a pensar en los errores que se pueden cometer. “Wall-e” lo utiliza sabiamente conjugando una historia animada al servicio de los más pequeños con un toque de atención a los más mayores. Y digo sabiamente porque si preguntáramos a un niño y a un adulto sobre la trama de la película posiblemente las contestaciones serían distintas. Por fin un largometraje de animación no sólo se preocupa por sorprender visualmente, también busca un mensaje. Uno de los mejores guiones del año.

Todo esto es “Wall-e”. Un film que emociona, que te hace sentir. Un film que, sin dejar de lado el entretenimiento, no deja indiferente. Un film que tiene el gran mérito de unir diversión y emoción dejando que el buen cine aparezca por defecto, casi sin quererlo; porque el buen cine no se busca, nace del trabajo bien hecho.

Lo mejor de la película es que nos sentimos más reflejados con Wall-e y su amada Eva que con el ser humano que nos presenta y eso no deja de ser una buena noticia para nuestra civilización.

Este mundo cada vez más deshumanizado todavía tiene rayos de esperanza entre tanta oscuridad. Ojo a los créditos finales puesto que las imágenes que los ilustran forman parte de la historia, de una nueva historia empezando desde cero.

José Daniel Díaz
Publicado por Noticine.com