La Alfombra Roja

lunes, 18 de mayo de 2009

Todo lo que quise decir de Jim Carrey y nunca me atreví

El otro día, sin otra pretensión que pasar un buen rato, visioné la enésima película de humor absurdo de Jim Carrey: "Di que sí". Fue hora y media que no me defraudó. Si algo tiene nuestro rocambolesco amigo es que pocas veces engaña. Aprovecha cualquier oportunidad para mostrar todas sus acrobacias gestuales y dar una pequeña lección llena de moralina.

Aún así Jim Carrey no deja de sorprenderme. Su carrera cinematográfica parecía encaminada a films de chiste fácil y olvidadizo de corte familiar. Un Tim Allen más gracioso. Pero tras "Ace Ventura" y "La mascara" ("Peggy Sue se casó" no la cuento por ser una participación casi anecdótica), que eran películas divertidas pero sin pretensiones, empezó a tocar otros géneros como en "Batman Forever" y a reírse de sí mismo descaradamente en "Dos tontos muy tontos".

Empezó a alternar comedia facilona como "Mentiroso compulsivo" con cine de alto nivel, léase "El show de Truman" ó "Man on the moon" que le valieron dos globos de oro y el respeto generalizado a su labor interpretativa. Personalmente empecé a valorar a Jim Carrey a raíz de esos trabajos; pero creo que como yo la mayor parte de críticos y espectadores que tuvieron la oportunidad de disfrutar de esas películas.

Y así ha continuado, compaginando humor y drama (¿Qué es "Un loco a domicilio"? ¿Drama o comedia?), haciéndonos reir con sus muecas en "Como Dios" y asustándonos en "El número 23".

Efectivamente, Jim Carrey es un ejemplo vivo de polivalencia interpretativa. Jamás me atreví a decirlo pero ahora lo hago: !Me gusta este tío! ¿Me paso si digo que me recuerda a Jack Nicholson? Quizás si. No me hagáis mucho caso.....

José Daniel Díaz