La Alfombra Roja

lunes, 8 de marzo de 2010

"En tierra hostil" obtiene la victoria en los Oscar en una Gala sosa y atropellada que reconoció a "El secreto de sus ojos" en el palmarés


La Ceremonia de los Oscars muchas veces se realiza a imagen y semejanza de los films nominados. Esta vez no fue una excepción. "En tierra hostil" no es una película que vaya a marcar época, ni siquiera es fácil de ver. No es más que un drama bien hecho, que aporta una nueva visión más moderna de la guerra y que sabe utilizar con determinación los medios que dispone. ¿Suficiente para ganar el Oscar? Este año sí.

"Avatar" fue la gran perdedora. Tres premios menores no debieron sentar nada bien al gran James Cameron, el cual ya tuvo su victoria en las taquillas de todo el mundo. La revolución técnica no simboliza calidad, sólo entretenimiento.

Y el tercer nombre que me viene a la cabeza es el de "El secreto de sus ojos" de Juan José Campanella (en la imagen), en mi opinión la mejor película de las tres pero que al no rodarse en el idioma anglosajón los académicos la olvidan ó la menosprecian. Su Oscar a mejor película de habla no inglesa es un premio merecido al cine que perdura en el tiempo, el que no se olvida.

Entre los nombres propios destaco éstos: Kathryn Bigelow que obtuvo el premio a mejor director por "En tierra hostil" y se convirtió en la primera mujer en conseguirlo, Sandra Bullock que en apenas 24 horas obtuvo el premio razzie a la peor actriz y el oscar a la mejor por "The blind side" y Jeff Bridges que gracias a "Corazón rebelde" se llevó la dorada estatuilla a casa.

"Precious" con dos premios (Mejor actriz secundaria y mejor guión adaptado) fue otra de las películas a tener en cuenta. Tras su paso por multitud de festivales y premios independientes el colofón lo alcanzó la pasada noche en Los Angeles.

Las grandes derrotadas, aparte de "Avatar", fueron "Up in the air", "Un tipo serio" y "Una educación" que se fueron con las manos vacías. "Malditos bastardos" se libró de la quema gracias a la tremenda interpretación de Cristoph Waltz como nazi agresivo que obtuvo el premio al mejor actor secundario.

Y de la Ceremonia poco se puede decir. Presentadores malos y con apariciones intermitentes (Steve Martin y Alec Baldwin dudo que vuelvan a repetir), un ritmo marcado por las televisiones que produjo situaciones poco elegantes (no dejar hablar a premiados o apagar el micrófono) y un final carente de glamour donde ni siquiera se recordaron las películas nominadas a mejor film del año.

Este año los Goya le han dado una lección a los Oscars. ¿Los grandes detractores del cine español sabrán reconocerlo? Espero que sí. Lo justo es justo.

José Daniel Díaz